Notícas recentes sobre clonagem de seres humanos
Clonagem
“terapêutica” e experimentação com embriões
No
passado mês de Agosto [de 2000] o governo inglês aprovou a clonagem de embriões
humanos com fins científicos. Essas técnicas são designadas por vezes de
“clonagem terapêutica”, pois têm por fim desenvolver tratamentos para
determinadas doenças. A expressão “clonagem terapêutica” usa-se também
por contraposição à “clonagem reprodutiva”, que visaria obter novos seres
humanos que se desenvolveriam, nasceriam, etc.
A
defesa dessa aprovação foi feita com base nos hipotéticos tratamentos que
essa linha de investigação permitirá descobrir. Os embriões clonados servirão
para obter “células estaminais” que se prevê serem úteis para tratar doenças
graves, como as de Parkinson e Alzheimer. Muitas das notícias sobre o assunto
realçaram a possibilidade dessas terapias esquecendo que, de momento, não
passam de meras hipóteses. Também foi esquecido o facto de as “células
estaminais” poderem ser obtidas a partir de seres humanos adultos sem recurso
a clonagem e sem colocar problemas éticos. Por fim, o facto de os embriões
clonados serem seres humanos que são destruídos durante ou na sequência das
experiências também foi pouco referido.
Também em Agosto, o governo americano aprovou o uso de fundos públicos para o financiamento desse tipo de experimentação. Mais informação no site dos Juntos pela Vida na secção “Clonagem e experimentação no embrião humano”.
in Factos da Vida nº 4, Setembro de 2000
Clonación
y embriones: nuevos pasos preocupantes
Esta
semana hubo una serie de anuncios sobre el tema de la clonación y el uso de los
embriones humanos que una vez más suscitan preocupación por el aspecto ético
de los métodos científicos. Comenzamos con Gran Bretaña, donde el pasado
lunes el "Telegraph" (3/4/00) informó que un grupo de expertos opina
que se sería lícito clonar los embriones humanos para crear órganos para
trasplantes.
Un
comité nombrado por el gobierno y encabezado por el Dr. Liam Donaldson dentro
de poco entregará su informe sobre la cuestión de la clonación. Según el
"Telegraph" están a favor de permitir la clonación humana y también
el periódico opina que los ministros casi ciertamente levantarán la prohibición
contra la clonación de los embriones en los casos en que se trate de la
investigación que busca producir órganos humanos.
El
artículo menciona que la Iglesia católica insiste en que la producción de los
embriones para trasplantes nunca puede ser aceptable. Sin embargo, el comité
considera que los posibles beneficios de este proceso son tan grandes que se
debe proceder, a pesar de las objeciones morales. El informe del comité será
publicado el próximo mes y según parece incluirá normas sobre las
circunstancias en las cuales se podrán clonar los embriones, o usar los
embriones ya en existencia, que han sobrado de las técnicas de fecundación
artificial.
La
clonación y la utilización experimental de los embriones humanos son, en
realidad, dos partes del mismo objetivo científico: la obtención, a partir de
embriones humanos de pocos días, de cultivos de células madre que puedan
producir luego tejidos útiles para trasplantes. Si este procedimiento empieza
por una clonación, la ventaja es que los tejidos resultantes son genéticamente
idénticos a los del paciente, lo que evitaría el rechazo inmunológico.
Pocos
días después un centro de bioética, el "Nuffield Council on
Bioethics", de Gran Bretaña publicó una declaración a favor del uso de
los embriones clonados para la producción de órganos. En este momento se trata
sobre todo de usar los embriones para los experimentos que intentan perfeccionar
las técnicas de la clonación. Según informó el "Telegraph"
(6/4/00) el centro de Nuffield especificó que los embriones y tejidos que se
usen en las investigaciones científicas deberían proceder de los fetos
abortados o de los embriones que sobran de los tratamientos de fecundación
artificial.
El
centro reconoció las ventajas de la clonación, que permitirá que se puedan
producir órganos para los enfermos con el mismo código genético y de esta
manera solucionar el problema del rechazo cuando los órganos provienen de otras
personas. Actualmente en Gran Bretaña la ley permite la investigación científica
sobre los embriones humanos sólo para los experimentos en algunos campos: la
infertilidad, los anticonceptivos, algunas enfermedades y el diagnóstico
prenatal.
Otras
noticias sobre este campo llegaron esta semana de España, donde la Comisión
Nacional de Reproducción Asistida, el grupo de expertos que asesora al Gobierno
español sobre fertilidad y embriología, es mayoritariamente favorable a que
los 30.000 embriones humanos congelados que almacenan las clínicas de
reproducción asistida puedan usarse para investigar con fines médicos, según
fuentes cercanas a la comisión. El periódico "El País" (5/4/00)
anució que estos asesores presentarán su recomendación al Gobierno antes de
dos meses. Mientras tanto otros científicos van más allá y creen que se debe
replantear la actual prohibición de clonar embriones humanos para extraer células
y tejidos para trasplantes.
En
España, la Comisión Nacional de Reproducción Asistida no ha tratado por el
momento el asunto de la clonación, prohibida por la Ley de Reproducción
Asistida y por los convenios internacionales suscritos por España, pero sí ha
logrado el acuerdo suficiente para recomendar al Gobierno los ajustes legales
necesarios para que los laboratorios españoles puedan utilizar en la
investigación los 30.000 embriones humanos sobrantes de los tratamientos de
fertilización in vitro.
No
obstante, el grupo de expertos, del que forman parte médicos, científicos y
especialistas en bioética, está dividido sobre este polémico asunto. Según
comunicó el periódico no se puede descartar por completo que en las próximas
semanas algunos expertos se echen atrás y el sector favorable a la autorización
pierda la mayoría.
España
ratificó en noviembre de 1999 el llamado Convenio de Oviedo sobre derechos
humanos con relación a la biomedicina, que prohibe expresamente la creación de
embriones humanos con fines experimentales. Este convenio entró en vigor el 1
de enero pasado. El Reino Unido no ha suscrito este convenio. La clonación
también está prohibida por la Ley de Reproducción Asistida de 1988 y por el Código
Penal, aunque estos dos textos se refieren a la clonación de personas
completas, y sus redactores no pudieron tener en cuenta las posibilidades terapéuticas
de la técnica.
Mientras
tanto los experimentos con embriones no están prohibidos en Estados Unidos,
pero tienen los fondos públicos bloqueados por decisión del Congreso de aquel
país. Los científicos que descubrieron en noviembre de 1998 la forma de
obtener células madre de los embriones humanos, dirigidos por James Thomson,
pertenecían a la Universidad de Wisconsin, pero para poder hacer esos
experimentos seminales tuvieron que mantener un rincón de su laboratorio libre
de toda financiación pública. Como consecuencia, la firma privada que financió
aquellos experimentos, la californiana Geron Corporation, es ahora la titular de
la mayor parte de las licencias y patentes relativas a las células madre .
Sólo
una compañía de Massachusetts, Advanced Cell Technologies, ha reconocido públicamente
haber clonado un embrión humano. Esta empresa utilizó óvulos de vaca vaciados
de sus genes para introducir el núcleo de una célula de uno de sus empleados,
y destruyó el embrión resultante a los pocos días.
La
última noticia sobre los experimentos con los embriones viene de Australia,
donde un equipo científico informó que había conseguido controlar la producción
de neuronas a partir de células madre obtenidas de embriones humanos. El logro
supone un paso más hacia la utilización terapéutica de la tecnología de las
células embrionarias humanas. Aunque se sabe que estas células pueden producir
cualquier tipo de tejido adulto, los científicos tienen todavía problemas para
determinar en cada caso el tipo exacto de tejido que se diferencia.
El
trabajo, realizado por el equipo de Martin Pera, del Instituto Monash de
Reproducción y Desarrollo, requirió una colaboración con la Universidad
Nacional de Singapur, que fue la que aportó las células obtenidas de embriones
humanos de pocos días. Estos investigadores australianos intentan ahora afinar
más y encontrar la forma de producir tipos concretos de neuronas. Si lo
consiguen, las aplicaciones clínicas serían inmediatas. El Parkinson, por
ejemplo, se debe a la muerte de un pequeño grupo de neuronas de la base del
cerebro cuya única función es suministrar dopamina a otras regiones
cerebrales. Un trasplante de neuronas productoras de dopamina podría lograr una
drástica mejoría en los pacientes, o incluso la curación.
Por
coincidencia irónica esta semana también se publicó la noticia de que la Unión
Europea quiere prohibir los experimentos sobre los animales para probar los
efectos de los cosméticos. Según informó el "Guardian" (6/4/00) la
Comisión Europea prohibirá a las empresas usar animales para ver qué efectos
tienen los nuevos cosméticos sobre la piel y los ojos. La noticia fue recibida
con alegría por los grupos que promueven los derechos de los animales. Por lo
visto el bienestar de los animales causa mayor preocupación en comparación con
la suerte de los embriones humanos, donde existe una gran presión para que
puedan ser utilizados en todo tipo de experimentos.
ZENIT,
8 de abril de 2000 SEMANA
INTERNACIONAL
HARRY GRIFFIN: «ASI CLONARE AL HOMBRE»
Expertos católicos: se trata de un experimento «intrínsecamente ilícito»
ROMA, 5 abr (ZENIT.org).- Harri Griffin, el científico británico que quiere clonar embriones humanos ha ofrecido una entrevista al diario italiano «La Repubblica» en la que ofrece elementos interesantes sobre su proyecto.
La primera pregunta del entrevistador refleja lo que muchas personas piensan sobre el tema. «Clonar un embrión humano, ¿no es jugar a imitar a Dios?». El científico inglés, que sólo espera la luz verde del gobierno británico para iniciar sus experimentos en humanos, responde así: «No lo es. Antes que nada porque nosotros los científicos no jugamos, tratamos de responder a una exigencia de nuestra sociedad, curar sus males, miserias y sufrimientos. Segundo: porque imitar a Dios es lo que la humanidad está haciendo desde hace cuatro o cinco mil años. Cuando Chris Barnard cogió el corazón de un hombre y lo colocó en el pecho de otro, ¿no estaba quizá imitando a Dios? Y cuando, hace veinte años, un doctor inglés hizo nacer a la primera niña probeta, ¿qué otra cosa estaba haciendo? Todas las curas de todas las enfermedades son el fruto de la ambición humana de imitar a Dios».
El científico asegura que, en cuanto tenga el permiso, comenzará su proyecto. ¿Cómo? «Le puedo decir cómo se podría hacer, pues ni siquiera lo hemos intentado. Se coge el óvulo de una mujer...». Un momento, ¿Dónde lo coge, en el supermercado? «Bien --responde el científico-- hay óvulos sobrantes que se producen cuando las mujeres se someten a tratamientos de fecundación artificial. No son muchísimos, algunos miles en Gran Bretaña, pero, para la experimentación son suficientes».
Griffin sigue explicando el procedimiento: «Se coge el óvulo, se le vacía del DNA materno, se quita del núcleo el patrimonio genético de la madre biológica. En su lugar, se mete una célula adulta de un ser humano. Se cultiva "in vitro" como se hace con la fecundación asistida. Si todo va bien, se desarrolla un embrión. Se espera a que maduren las células estaminales, que se pueden desarrollar como cualquier tejido u órgano. Las extirpamos y probamos a cultivarlas para que se conviertan en una especie de reprogramador automático del organismo, un reparador de enfermedades degenerativas o incluso, en base para transplantes de tejidos como piel artificial, cartílagos o una vejiga. Y además compatible con el sistema inmunitario del enfermo».
Al final, el científico explica que, una vez usadas estas células, se mata al embrión, como se hace ahora con los de animales. ¿Y no es esto matar una vida? «No --responde-- matamos a un embrión. El embrión tiene su propio estatuto jurídico especial en la ley inglesa, pero no el de un ser humano. Sé que muchos no piensan igual. Pero esta es una materia sobre la que decide la ley, no los obispos o los científicos. Y la ley de nuestro país es clara».
Según informaba ayer el diario inglés «Daily Telegraph», la comisión de expertos creada por el gobierno para analizar este argumento se ha declarado a favor de la clonación de embriones para crear tejidos y órganos para trasplantes. El periódico explica que en virtud del informe de la comisión, la aprobación de los ministros está prácticamente asegurada. De todos modos, un portavoz del Ministerio de la Salud ha explicado que los expertos todavía no han acabado el informe y que, por consiguiente, todavía no ha sido presentado al gobierno.
Un experimento ilícito y peligroso
El Centro de Bioética de la Universidad del Sagrado Corazón de Roma, dirigido por el arzobispo Elio Sgreccia, vicepresidente de la Academia Pontificia para la Vida, ha explicado en un comunicado que «la clonación hace del individuo un simple medio». Sin embargo, «el individuo humano tiene que ser respetado como persona desde la fecundación». La clonación, propuesta con finalidades terapéuticas, «con el objetivo de evitar la transmisión de enfermedades» genéticas «representaría una generación asexual con objetivos eugenésicos».
Los expertos católicos reconocen que sería mucho más grave el que el proyecto acabara generando personas humanas clonadas, «privadas de su unicidad biológica». En este sentido, aclaran que estos individuos nunca serían idénticos, «desde un punto de vista ontológico y psicológico, pues la cultura y el ambiente forjan personalidades diferentes», como sucede con los gemelos monocigóticos. Ahora bien, la «unicidad biológica es fundamento de la dignidad y de los derechos de la persona, entre los que está el de heredar una constitución genética que no esté alterada».
En definitiva, según la moral cristiana, «la propuesta de la clonación humana es intrínsecamente ilícita, prescindiendo de sus finalidades».
Clonación animal
En el caso de los animales el caso es diferente y la clonación podría admitirse. Según explica el Centro de Bioética de la Universidad católica de Roma, «la clonación animal y vegetal debe estar orientada al bienestar del hombre y del ambiente en el que vive; las experimentaciones no tienen que provocar a los animales sufrimientos injustificados o desproporcionados al bien que se pretende realizar; los procedimientos deben ser sometidos al juicio y eventual aprobación de los comités de ética específicos, para garantizar el respeto de las normas de seguridad sanitaria y de protección animal». Por último, antes de realizar estas experiencias, es necesario estar seguros de que no se creará «un desequilibrio del ecosistema, anulando la biodiversidad y abatiendo las barreras entre las especies, con el riesgo de transmisión de enfermedades del animal al hombre».
[...]Zenit, 5 de Abril de 2000
A Europa le cuesta negar la patente sobre embriones humanos
BRUSELAS, 30 mar (ZENIT.org).- El Parlamento Europeo se pronunció hoy en Bruselas a favor de la revocación de la patente EP695351, concedida «por error» el 8 de diciembre pasado por la Oficina Europea de Patentes a un proyecto escocés de manipulación genética de células de embriones humanos que podría llevar a registrar técnicas de clonación.
La posición del Europarlamento podría parecer descontada; sin embargo no lo fue ni mucho menos. La resolución, que pide presentar sin tardanza una objeción contra la patente, contó con 131 votos contrarios y 27 abstenciones. Los votos favorables fueron 285. El elevado número de votos contrarios confirma las declaraciones de monseñor Elio Sgreccia, vicepresidente de la Academia Pontificia para la Vida, publicadas por Zenit quien considera que la patente no se entregó «por error», sino a conciencia (cf. Zenit, ZS00022206).
Asimismo, con 238 votos a favor, 198 en contra y 12
abstenciones el Parlamento aprobó una enmienda presentada por el Partido
Popular Europeo con la que apoya «el rechazo a la investigación con embriones
humanos que destruye al embrión».
Zenit, 30 de Março de 2000
Clonación:
cinco cerdos clonados en Gran Bretaña
Los
mismos científicos de Escocia responsables de la clonación de la oveja Dolly
anunciaron esta semana que lograron producir cinco clones de un cerdo, primera
vez que se hace ésto en el mundo. Aunque en este caso el nacimiento de los
cerdos tuvo lugar en Estados Unidos y no en Escocia. Según informó el BBC
(14/3/00) la empresa "PPL Therapeutics" espera eventualmente usar esta
técnica para producir órganos de cerdos para el uso en trasplantes para el
hombre.
Los
cinco cerditos nacieron a inicios de este mes y fueron clonados por medio de una
técnica de manipulación de los núcleos de las células. Los científicos
colocaron el núcleo de una célula adulta en un óvulo al que se le extrajo
previamente el núcleo. Este óvulo fue criado en el útero de una cerda. El ADN
de los cerdos clonados es idéntico al del animal donante, pero distinto del de
la madre de alquiler en la que se gestaron.
Los
expertos esperan poder producir cerdos, cuyos órganos y células han sido
modificados, para poder después usarlos en los trasplantes al hombre. De esta
manera resolverían el problema de la escasez
de órganos humanos para los trasplantes. Los órganos del cerdo son alrededor
del mismo tamaño que los del hombre. Sin embargo, todavía quedan por resolver
serias dificultades para que puedan asegurar que los órganos provenientes de un
cerdo no sean rechazados por el sistema humano.
Los
trasplantes de órganos animales al hombre, conocido como xenotrasplantes, han
sido intentados con poco éxito en el caso de usar corazones de monos. Pero la
fuerte necesidad de órganos como corazones y riñones para decenas de miles de
personas en todo el mundo está impulsando las investigaciones en este campo.
En
cuanto a la clonación hubo otra noticia importante esta semana, publicada por
el "Sunday Times" (12/3/00). Resulta que actualmente hay una comisión
de investigación del gobierno inglés sobre el tema de la clonación del ser
humano. El periódico afirma que el informe de la comisión, que todavía no está
en proceso de formulación, recomendará que se permita la clonación de los
embriones humanos para fines de la investigación científica.
La
investigación está encabezado por el Dr. Liam Donaldson, el oficial médico
principal del gobierno. Ya en diciembre de 1998 hubo un informe sobre este tema
y en aquel momento se recomendó la prohibición de la clonación para fines de
reproducción, pero que se permitiera para la terapia. Después de recibir el
informe el gobierno ordenó una segunda investigación, que dentro de poco debe
entregar al gobierno sus conclusiones.
Si
las autoridades aceptaran las recomendaciones significaría que se podrían usar
las células madre del embrión para producir tejidos humanos. De una persona
enferma se extraen células y por medio de la clonación se produciría un embrión
del cual se usan las células. De esta manera no hay un rechazo por parte del
cuerpo de los trasplantes. Obviamente tal técnica implica fuertes problemas éticos,
pero muchos médicos están en favor de su uso, argumentando que así podrán
curar a muchas personas.
ZENIT,
18 de marzo de 2000 SEMANA
INTERNACIONAL
Clonación: últimos datos
Hace
unos días un grupo de investigadores en la Universidad de Hunan, en el sur de
China, anunció que habían clonado once embriones humanos. Según informó el
"Corriere della Sera" (5/4/00), de los once embriones se logró que en
tres casos comenzaran a desarrollarse. No se ofrecieron otras noticias sobre el
estado de los embriones o hasta qué punto hayan seguido en su desarrollo. Según
los científicos la meta de su investigación es usar la clonación como un
medio para producir tejidos y órganos humanos para los transplantes.
Es la tercera vez
que hay noticias de experimentos sobre la clonación humana. En 1998, en Corea
del Sur, científicos en la Universidad de Kyungee, Seúl, lograron la clonación
de un embrión humano, pero su desarrollo fue detenido cuando todavía estaba en
una fase inicial, sólo se habían formado cuatro células. Mientras que en 1999
un científico en Estados Unidos logró la clonación humana, parando el
desarrollo del embrión cuando tenía 12 días de vida.
Entretanto en
Italia se anunció que dentro de unos meses el gobierno procederá con legislación
para prohibir la clonación del hombre. Según informó "Avvenire"
(4/3/00) la Ministra de Sanidad, Rosy Bindi, había declarado hace tiempo que
quería esperar a la aprobación de la nueva ley sobre la fecundación
artificial antes de proceder con la propuesta sobre la clonación. Sin embargo,
dado que el proceso de aprobación de la ley sobre la fecundación se ha
alargado mucho, ya no quiere seguir aguardando. La ley sobre la clonación estará
lista el próximo julio, según el gobierno. Además aclarará la situación
sobre la posibilidad de clonar animales y establecerá las reglas para el
registro de los laboratorios y su financiación.
En cuanto a la
situación en Japón el periódico "The Guardian" (8/3/00) informó
que el gobierno propone prohibir la investigación que tiene como finalidad la
clonación de la persona. La propuesta de ley, que será entregada al parlamento
antes del final de este mes, impone multas o incluso el encarcelamiento para los
científicos que procedan con la clonación del hombre. Un portavoz del
gobierno, Kimihijo Oda, declaró que la clonación de la persona humana podría
ser una amenaza al orden social y a la familia. Además, la ley refuerza las
reglas sobre otras técnicas asociadas con la clonación, como la división de
los óvulos ya fertilizados. Las medidas no son comunes en Japón, donde en el
pasado la investigación científica ha sido regulada por medio de líneas de
orientación administrativas y el autocontrol por parte de los científicos.
El público japonés
ha mostrado su preocupación por los diversos experimentos en el campo de la
clonación y cuando, en noviembre pasado, investigadores en la Universidad de
Tokio anunciaron que usaron técnicas de clonación para crear "células
madre" del hombre, hubo una condena general en los medios de comunicación
por el hecho. En el campo de la clonación de los animales Japón es uno de los
líderes mundiales y pronto esperan poder clonar vacas.
A pesar de la
prohibición contra la clonación otros experimentos de los científicos
japoneses siguen adelante. Según un reportaje de "El País" (8/3/00)
un grupo de científicos de la Escuela de Medicina de Ashikawa (Hokaido, Japón)
anunció que había trasplantado con éxito tejido de ovarios humanos a ratones
de laboratorio. Con estimulación hormonal, estos tejidos trasplantados se
mostraron capaces de producir óvulos humanos. Los investigadores detuvieron ahí
el experimento, pero esperan, en colaboración con la Universidad de Utah de
Estados Unidos, obtener ovarios de mujeres en situación de muerte clínica para
crear, mediante esta técnica, un banco de óvulos para su uso por mujeres o
parejas estériles.
El equipo,
dirigido por el ginecólogo Akiyasu Mizukami, presentará estos resultados
oficialmente en una reunión de la Sociedad Japonesa de Ginecología y
Obstetricia que tendrá lugar en Tokio el 1 de abril. Los experimentos se
llevaron a cabo, en colaboración con la Universidad de Utah, entre abril de
1997 y marzo de 1999. Los científicos obtuvieron los ovarios de tres mujeres
estadounidenses. Los ovarios se fragmentaron en más de cien pequeños cuadrados
de dos milímetros de lado (los fragmentos de tejido ovárico tienen la
capacidad autónoma de producir óvulos) y se trasplantaron a ratones hembra.
Los animales fueron sometidos a un tratamiento hormonal para estimular el tejido
ovárico. Dos semanas después, los científicos comprobaron que el 6% de los
fragmentos trasplantados habían dado comienzo al proceso de desarrollo de óvulos
humanos.
"En ese
momento decidimos detener el experimento, tal y como estaba previsto en nuestro
proyecto", explicó ayer Mizukami. "Ahora tenemos que decidir cómo
podemos desarrollar los óvulos a partir de esa etapa". Pese a que el
experimento fue abortado prematuramente, Mizukami se mostró convencido de que
hay una gran probabilidad de que la técnica pueda usarse para que los animales
de laboratorio produzcan óvulos humanos en buen estado.
Obtener esperma
de donantes anónimos es muy fácil, pero las donaciones de óvulos son más
escasas. El objetivo último de la técnica de Mizukami es conseguir una fuente
abundante de óvulos humanos que luego puedan fecundarse e implantarse a petición
de mujeres o parejas estériles. Para ello, la Universidad de Utah espera contar
con ovarios de mujeres en situación de muerte clínica. Pero "primero habrá
que aclarar varias cuestiones éticas y clínicas", tal y como reconoció
Mizukami.
Europa: la Clonacion y la Patente
Durante
esta semana el servicio diario de Zenit ya informó sobre el escándalo que se
creó al revelar que la Oficina Europea de Patentes, con sede en Munich, registró
en diciembre pasado, por primera vez en el mundo, una patente por una técnica
que permite la modificación genética de células humanas.
Lo
que no ha recibido tanta publicidad fue algo publicado en "El País"
(23/2/00), donde se informó que una de las empresas detrás de la petición de
la patente fue la compañía australiana "Stem Cell Sciences". Esta
empresa firmó en agosto pasado una alianza con Aventis, la mayor multinacional
biotecnológica del mundo, para desarrollar "terapias regenerativas basadas
en cultivos celulares". Esta técnica utiliza el material genético de la célula
de un paciente para crear un embrión humano clónico y, a partir de él,
desarrollar cultivos celulares para trasplantar tejidos sin rechazo.
La
oportunidad comercial no ha pasado inadvertida para la gran industria. El
gigante biotecnológico Aventis, producto de la fusión de Rhône-Poulenc con
Hoechst, firmó en agosto pasado una alianza con la firma australiana Stem Cell
Sciences para garantizarse la tecnología necesaria en materia de cultivos
celulares. Y fue precisamente Stem Cell Sciences la que, junto a la Universidad
de Edimburgo, presentó la solicitud de patente que salió a la luz esta semana.
El
propio nombre de la empresa hace referencia a la tecnología en que basa su
negocio. Las stem cells, o células madre, se obtienen de los embriones humanos,
pueden cultivarse indefinidamente en el laboratorio y luego, a voluntad del
investigador, convertirse en cualquier tipo de tejido humano adulto. Para que la
técnica sea realmente útil debe empezar por una clonación, de modo que los
tejidos finales sean genéticamente idénticos a los del paciente y puedan
trasplantársele sin problemas de rechazo.
Aventis
es actualmente el líder mundial en biotecnología. Emplea a 90.000 personas en
todo el mundo, sus actividades abarcan desde la agricultura hasta la medicina,
sus ventas anuales ascienden a 13.100 millones de euros y sus presupuestos para
investigación y desarrollo son difíciles de igualar: unos 2.800 millones de
euros.
La
clonación de células humanas, la modificación de la información genética o
la utilización de embriones humanos con fines industriales no estarán
prohibidos en la Unión Europea hasta el 30 de julio. Ese día entrará en vigor
la directiva comunitaria de protección jurídica de las invenciones biotecnológicas,
que establece claramente los límites para patentar el material biológico.
Bruselas deja claro que en el momento en que entre en vigor la directiva, una
patente autorizada por esta oficina que no sea compatible con las disposiciones
de la legislación comunitaria quedará prohibida automáticamente en la UE.
ZENIT,
26 de febrero de 2000
La Patente Europea para Clonar Embriones no fue un error
Monseñor
Sgreccia: es el tercer paso de un proyecto preestablecido
ROMA,
22 feb (ZENIT).- La Unión Europea ha admitido una patente que permite clonar
seres humanos. Lo que hasta ahora no era más que ciencia ficción se ha
convertido en realidad: la Oficina Europea de Patentes, con sede en Múnich,
registró en diciembre pasado, por primera vez en el mundo, una patente que
permite la modificación genética de células humanas.
En
efecto, ayer se supo gracias a revelaciones de la asociación ecologista «Greenpeace»
y por el «Financial Times Deutschland» (versión alemana del periódico
financiero londinense) que el pasado 8 de diciembre la Universidad de Edimburgo
registró una patente para la extracción de células de embriones humanos con
el objetivo de modificar sus estructuras genéticas y construir, a partir de las
manipulaciones, determinados organismos.
En
pocas palabras, la patente permite y garantiza los derechos comerciales de la
experimentación genética con células de embriones humanos, y por tanto, podría
utilizarse con los más variados e incontrolables objetivos. En un primer
momento, parecería que la patente está destinada a la producción de órganos
humanos para los trasplantes, pero si se interpreta de manera algo más laxa, el
registro podría permitir la producción de embriones genéticamente
modificados. En definitiva, el hombre creado en laboratorio, «purificado» de
los genes considerados negativos por algún científico de una empresa farmacéutica.
El
director de Biotecnología de la Oficina de Patentes, Christian Gugerell, ha
respondido de manera improvisada a estas revelaciones afirmando que se ha
producido un error. «Aquí se ha cometido una grave equivocación. Cuando se
inscribió la patente, no se excluyeron a los seres humanos. No es tan habitual
incluir esta excepción», señaló el responsable de la Oficina.
Según
«Greenpeace» la gran beneficiada de esta patente podría ser «Stem Cell
Sciences», una agencia australiana que tiene un contrato exclusivo con la
Universidad de Edimburgo y que se ha especializado desde hace tiempo en el
cultivo de células humanas en laboratorio. La empresa colabora, según estas
fuentes, con la firma estadounidense de este sector, la «Bio Transplant».
«Greenpeace»
ha afirmado que denunciará a los tribunales competentes a los responsables del
registro, pues Alemania prohíbe la manipulación de genes humanos y las
directrices de la Unión Europea tampoco permiten patentar embriones humanos con
fines comerciales, ni la reproducción humana por medio de clonación.
No
es un error
«No
creo que sea un error --ha respondido al recibir la noticia monseñor Elio
Sgreccia, vicepresidente de la Academia Pontificia para las Ciencias--. Desde
hace algún tiempo asistimos a un auténtico descontrol en este sentido».
Sgreccia,
quien es también director del Instituto de Bioética de la Universidad Católica
de Roma, recuerda al diario italiano católico «Avvenire», que no se trata de
un hecho aislado. En Inglaterra, dio el primer paso la Comisión Warnock al
afirmar que el embrión humano no es un individuo y, por tanto, que no tiene los
derechos propios del hombre. «Este presupuesto ha dado el vía libre a la
experimentación con embriones humanos, a su congelación y a su destrucción en
formas de fecundación artificial que prevén su "desperdicio"»,
explica el experto en bioética.
El
segundo paso, añade, «tuvo lugar justo después del experimento que permitió
la clonación de la famosa oveja Dolly. Numerosos centros de investigación,
sobre todo en Inglaterra, han proclamado que podría admitirse también la
clonación humana».
«Pues
bien --concluye Sgreccia--, el tercer paso es el registro de la patente». Con
este paso, «el ser humano se convierte en propiedad de quien ha registrado la
patente. Se trata de un comercio, una esclavitud, como ha denunciado
recientemente el laico Ernesto Galli Della Loggia en el "Corriere della
Sera". Una utilización del ser humano como sucedía en los campos de
concentración nazis o con la trata de esclavos. Ahora espero que, tras haber
alcanzado el nivel más bajo de deshumanización, se presente una denuncia ante
cualquier Tribunal y ante cualquier sede para cancelar esta vergüenza».
Por
lo que se refiere a la Oficina Europea de Patentes, el vicepresidente de la
Academia fundada por Juan Pablo II para defender los derechos fundamentales del
hombre, considera que «es envilecedor el que un organismo internacional se
refugie detrás de un error, como un niño de escuela. Es algo de una gravedad máxima.
Por otra parte me parece una excusa miserable. Si ha habido un error, es porque
han querido cometerlo. No creo que se trate de un despiste, sino de un error que
sólo se ha reconocido cuando se ha dado la reacción de la opinión pública.
Hay que pedir cuentas a los responsables con la máxima severidad».
Zenit, 22 de Fevereiro de 2000